Me llamo Ximena Suárez. Conocà a Rodrigo White en la Universidad en la década de los 90. Nuestras diferencias eran enormes y nuestros intereses distintos. Aunque trabajada como mesera en la cafeterÃa de la universidad para poder pagar mi beca en Ciencias PolÃticas, mis sueños eran muy altos y estaba determinada a alcanzarlos. Rodrigo era un junior sin preocupaciones, ni tendencia polÃtica. Rodrigo decÃa que le intrigaba mi inteligencia, mi convicción y determinación para persuadir a otros a luchar por causas sociales con mis discursos ingeniosos y divertidos. Rodrigo me fascinaba fÃsicamente y me seducÃa su habilidad innata para escribir, pero nunca coincidimos en la universidad. Cinco años después de graduarnos, me encontré con Rodrigo en la boda de un amigo en común de la universidad. En aquel momento, yo estaba trabajando en una estación de radio, tenÃa mi programa sobre temas sociales. Rodrigo acababa de regresar a México, después de haber cursado una! maestrÃa de Literatura en el extranjero. Empezamos a salir y nos enamoramos. Sentà que serÃa de esos amores que hacen historia. Al poco tiempo, me entregó un anillo de compromiso y me pidió que me casara con él. Acepté a pesar de saber que éramos distintos. Tuvimos una boda de ensueño que jamás me imaginé. Nuestra vida en común no fue fácil, me indignaba el humor negro y los chistes simplones de los amigos de Rodrigo; me sentà incapaz de aceptar la insensibilidad del grupo social de mi esposo y el nulo compromiso
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